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Cien mujeres y una sola meta

Beatriz Jiménez y las Corredoras de Alhaurín

Beatriz Jiménez entrena de forma desinteresada a las Corredoras de Alhaurín, un club deportivo que lleva más de un año rompiendo los esquemas de género.

A veces la vida da giros inesperados. Beatriz Jiménez, atleta alhaurina acostumbrada a ganar carreras como forma de vida –dos veces campeona de España de triatlón cross, internacional en duatlón y triatlón– tuvo que enfrentarse a una prueba que le hizo cambiar su manera de ver el mundo. «Hace un año y tres meses, mi hija salió de la planta de oncología del hospital». Durante su estancia allí comprobó la importante labor de los voluntarios que intentan hacer un poco mejor el día a día de los pacientes. Decidió entonces que ella también tenía que ayudar, pero haciendo lo que mejor sabe hacer: correr. Así nació el club deportivo Corredoras de Alhaurín. Es una forma de integrar a este colectivo en el deporte, ya que a veces no se sienten muy identificadas con los estereotipos habituales.

Todavía quedan retos por cumplir y muchos desafíos que superar

«Una vez propuse como objetivo la carrera de Jarapalo; yo llegué la segunda y todas lo celebramos como una gran victoria», explica Jiménez. En esa edición de la carrera consiguieron «igualar el número de mujeres y de hombres» que participaron. Otro gran reto superado fue conseguir un espacio para los niños mientras se entrenan, pero todavía quedan muchas cosas que conseguir: «Queremos que el Ayuntamiento habilite una zona decente para correr». Generalmente se entrenan en el campo o por las afueras del municipio, pero aseguran que no hay «un lugar adaptado, habilitado y bien iluminado» para hacer deporte en Alhaurín de la Torre. «En este pueblo somos muchas las personas que nos entrenamos; ya es hora de que contemos con un lugar especialmente pensado para nosotros».

«Siempre había visto a muchas chicas acudiendo a las carreras como espectadoras», explica. Por eso decidió crear un equipo de entrenamiento para mujeres, y hacer que «se sientan identificadas con el deporte y vean que todo es posible». Hace un año, un pequeño grupo quedó para correr un miércoles por la tarde. «Hoy somos más de cien, y estamos divididas en dos turnos».

«Quedamos un día a la semana y hacemos un entrenamiento sorpresa, y además les doy un ‘planning’ para que lo hagan durante la semana». La idea es dejar de lado los niveles, la competición, el alto rendimiento y los tiempos. «Competimos contra nosotras mismas». Aun así, algunas de las mujeres que entrenan con Beatriz se han presentado a medias maratones y a varias carreras populares. «El objetivo es crear un hábito deportivo, pero todo ha evolucionado en un gran grupo de amigas». Un miércoles cualquiera, mientras atardece en el parque del Albero, alrededor de 30 mujeres esperan las instrucciones de Beatriz entre risas y comentarios sobre la semana.

Una de las grandes victorias de Corredoras de Alhaurín es la integración de la vida familiar en el ámbito deportivo. «Luchamos por un espacio para nuestros hijos mientras nosotras nos entrenamos», explica Jiménez. Gracias a las negociaciones del club, apoyado por el Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre, las deportistas cuentan con un convenio especial con la ludoteca Retamar Activa, un lugar donde sus hijos juegan y se divierten durante cada sesión de ‘running’.

 El grupo se reúne todos los miércoles, un turno se entrena por la mañana y otro por la tarde

«El problema de la mujer en el deporte es que se premia la belleza», explica Beatriz Jiménez. «En la televisión vemos siempre deportes masculinos, por lo cual no nos sentimos identificadas, porque siempre estamos en segundo plano». Afirma que es muy perjudicial el hecho de que, cuando hay una carrera, primero se diga el nombre del ganador en la categoría masculina y luego la de la femenina. «Es como si siempre fuéramos segundas». Para ella, la solución está en «aceptar las diferencias de forma natural; sólo queremos nuestro espacio».

Diferentes historias

Cristina, Yolanda y Lidia son tres de las Corredoras de Alhaurín. Aseguran que afrontan cada entrenamiento «con muchas ganas y agujetas». En cuanto a la diferencia de entrenarse en un equipo tan grande con respecto a hacerlo de manera individual, lo que más se nota es la compañía, «las risas» y «la cohesión grupal». Aseguran que el club las ha llevado a «engancharse» al ‘running’, cuando antes de conocer a Beatriz «no nos entrenábamos nada». Lidia explica que se prometió a sí misma completar la Carrera contra el Cáncer: «Cada una tiene su historia detrás». Yolanda siempre estaba «liada» y era fumadora. «Ahora no me salto ninguna sesión». Inmaculada, otra de las deportistas, que acude a los entrenamientos desde Málaga, define al grupo como «un conjunto unido, pero en el que encuentras diferentes puntos de vista y formas de hacer las cosas». Además, reconoce que, gracias al club, «tener hijos ya no es un impedimento para entrenar e ir a las carreras».

No importa el nivel ni el tiempo, sino el hábito. El grupo hace entrenamientos urbanos y de trail.

Beatriz quiere seguir ayudando y entrenando a las chicas. Sin embargo, cuenta que su objetivo es «que sean autónomas y puedan correr por su cuenta». Al principio sólo deseaba ser voluntaria, «ahora estoy deseando que lleguen los miércoles».

Fuente: FERNANDO TORRES | DIARIO SUR

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