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DAVID AGANZO, UN PRESIDENTE DE MENTIRA


A David Aganzo lo pusieron a dedo al frente de la AFE. Así de contundente, sin paños calientes. Sólo esa afirmación y las dudas que ella genera ya debería servir para que el ex jugador y actual máximo representante de los futbolistas españoles quisiera refrendar su autoridad sometiéndose a unas elecciones donde pudiera convertirse en presidente del sindicato de jugadores profesionales con el apoyo de los futbolistas, evitando así, suspicacias sobre la legitimidad moral de su puesto.

Pero Aganzo no quiere enfrentarse a las urnas. Quién sabe si por su nula empatía con el colectivo o por el simple hecho de enfrentarse a la posibilidad perder el poder que le han otorgado sin tener una capacidad real para ostentar el puesto.

El apoyo del colectivo lo ha ido perdiendo, si es que lo tuvo alguna vez. El apoyo lo tenía el equipo que encabezaba Rubiales, pero tras su marcha a la RFEF, el ahora presidente del fútbol nacional, cometió el error de nombrar a un hombre, que en cuanto se ha visto con cuota de poder quiere borrar de un plumerazo todo lo que representó Rubiales y su equipo con su llegada al sindicato, modernizándolo, dotándolo de transparencia y dando más importancia al profesional más modesto.

Todos los últimos pasos que ha dado el actual presidente del sindicato significan una marcha atrás en ese camino. Aganzo, ha quitado poder a los que representaban ese cambio y se ha reunido de un grupo de amigos a los que ha dado poder en una “junta directiva” paralela restando la capacidad de fiscalización de los delegados y apartando a todos los que le llamaban al orden, sobre todo, en los despidos sin motivos aparentes,  en sus excesos en gastos y otras medidas propias de un régimen dictatorial muy alejado de lo que debe representar un sindicato de trabajadores. Y todo ello, haciendo uso de los votos que tiene delegados por los jugadores internacionales que usa para aprobar sus actuaciones incluso después de tomarlas, saltándose así supuestamente, los propios estatutos de la AFE.
La aparición de un sector crítico con las actuaciones de David Aganzo tuvo este verano una pronta actuación por el máximo mandatario del sindicato. Despidos. Al borde del ERE cuando AFE goza de una salud máxima en lo económico forjada en el mandato de Rubiales y su equipo. Los despidos han tenido dos razones: eliminar y restar potencia de fuego a los que no se plegaron a sus intereses y colocar a sus amigos  fieles. Así, Aganzo ha despedido a 13 trabajadores, según el sector crítico de manera improcedente, más tres trabajadores externos a los que rompió el contrato, más 5 en estas semanas por mostrar su disconformidad con sus actuaciones y ha contratado a casi 20 nuevos trabajadores, 14 de ellos en 20 días, habría que añadir aquí cuatro dimisiones de empleados de AFE que dejaron sus puestos por desavenencias con la gestión y el trato otorgado por el propio Aganzo . Contrataciones inexplicables como que el delegado de Canarias será alguien que reside en Alicante y que abren incógnitas como¿cuánto le va a costar a la AFE estas actuaciones sin criterio lógico y que a los ojos del sector crítico superan la linea de la ilegalidad? Cuestiones estas complicadas de aceptar para una entidad que debe ser ejemplo de cuidado y tratamiento pulcro en materia las relaciones laborales con los trabajadores. De hecho, dentro del cúmulo de supuestas irregularidades, se encuentra el haber pedido a los trabajadores que firmaran un documento, que se hizo público en el tablón de anuncios de las oficinas de AFE, manifestando su total fidelidad a David Aganzo.

Ante estas cuestiones, un grupo de delegados y trabajadores, se ha organizado para pedir una asamblea general extraordinaria en la que someter a Aganzo a una moción de censura o forzarle a convocar unas elecciones. Para ello, debían entregar un porcentaje de firmas de afiliados. Ese grupo se puso manos a la obra y fue pidiendo por los vestuarios de nuestro fútbol las firmas de los afiliados y explicando lo que estaba pasando en el sindicato.

La primera artimaña para contrarrestar la presión que significaba para Aganzo esta recogida de firmas fue la de dividir al rival para debilitárlo. ¿Cómo lo hizo? Convenció a los delegados Antonio Sainz y Antonio Cañadas para que se bajaran del barco y ambos pasaron de ser fieles al sector crítico y estar dispuestos a ir con todas las consecuencias contra a Aganzo, e incluso fueron despedidos por ello, a no responder a las llamadas, no dar explicaciones e ir visitando supuestamente como delegados vestuarios, pese a ya no serlo defendiendo la gestión del actual presidente y ser considerados como esquiroles por sus hasta entonces compañeros. La otra medida fue “retener” en despachos a los trabajadores y delegados, incluido el vicepresidente Jesús Barbadilla, a los que no podía despedir ante el  daño de imagen al que se sometería frente a sus asociados, pero a los que imposibilitaba que visitasen vestuarios para recabar las firmas necesarias para que pidiesen la asamblea general.

Mientras tanto, los nuevos trabajadores fieles a su líder entre ellos, según el sector crítico, conocidos jugadores como Lopo, Dani García Lara o David López han ido visitando, a costa de las arcas de la entidad, con viajes y dietas elevadas, los vestuarios para pedir a los futbolistas que firmaran un documento en el que renegaban de lo firmado con anterioridad contando una versión muy alejada de la realidad del sindicato.

Aun así, pese a usar el poder económico y toda la infraestructura de AFE no pudieron evitar la entrega de más de 1200 firmas de jugadores reclamando la asamblea.

El siguiente paso ha sido no dar por válidos algo más de 450 votos de afiliados esgrimiendo distintas supuestas irregularidades en los mismos. Pero la presión sobre Aganzo ya no se puede parar y en los próximos días se hará la entrega de un numero suficiente de firmas correctas que serán oficializadas y que abocaran a Aganzo a convocar la asamblea en la que destapar todas las maniobras que el máximo mandatario de AFE está haciendo y que a juicio de un amplio sector del sindicato están plagadas de supuestas irregularidades y especialmente un gran numero de supuestos despilfárros y favores a amigos del ahora presidente de la entidad.

En medio de esta lucha de poder abierta por los intereses particulares del actual presidente se encuentran unos trabajadores, en su gran mayoría muy alejado de los principales focos mediáticos del fútbol nacional y simples trabajadores con problemas reales con la patronal que ven como sus dirigentes en lugar de ponerse al frente de la lucha por las mejoras laborales despilfarran su dinero en dietas desorbitadas, viajes en primera clase y coches de alta gama. Un malestar que está llevando al colectivo a pedir mucho más que explicaciones, piden unas elecciones en las que mostrar su disconformidad con votos.

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