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DERROTA, CON HONORES, PERO DERROTA (79-76)

Unicaja dio la cara en Valencia, pero perdió y confirmó el fin del curso

Final de la temporada para Unicaja. Y final de temporada con un partido que ha sido el fiel reflejo de la trayectoria del equipo durante todo el curso. Inconsistencia en defensa y falta de intensidad, desconexión y el rebote. Eso sí, el equipo ha demostrado que sabe reaccionar y sobreponerse a todas estas eventualidades. Ayer se fue en el primer cuarto con 15 puntos de desventaja. Y, a partir de entonces, comenzaron algunos jugadores, no todos, a darse cuenta de que se quedaban en cuartos con el Valencia prácticamente sin haberse quitado el chándal de calentamiento.

Afloró el orgullo verde y de la mano de Dani Díez, con una gran defensa a San Emeterio, Roberts, Waczynsky o Carlos Suárez se volvieron a meter en el partido y acabaron ganando el parcial para colocarse siete abajo al descanso. En el tercer cuarto apareció Shermadini en la pintura, relevando a un desdibujado Lessort, que para el papel que estaba desarrollando bien hubiera estado en pista Rubén Guerrero, ya que el pívot francés era un continuo despropósito en ataque y en defensa era superado por los pivots naranjas, sobre todo por Dubljevic, que no paró de martillearlo en la zona sin que el pívot cajista encontrara manera alguna de pararlo.

No habría sido una decisión descabellada sentar a Lessort y dar minutos a Guerrero, ya que en lo poco que ha estado en pista el pívot canterano, no mostró mucho en ataque, pero en defensa ha mantenido a raya al juego interior de Valencia Basket. El pívot georgiano, junto a los exteriores cajistas, puso contra las cuerdas a Valencia y consiguió las primeras ventajas en el marcador. Demasiado desgaste para finiquitarlo con una victoria, al parecer, el equipo había dado todo de sí y Valencia llegaba más fresco a los últimos tres minutos.

En esos momentos apareció Louis Labeyrie, quien anotó siete puntos consecutivos, con un 3+1 sobre Lessort y otro triple más sobre la defensa de Carlos Suárez para así acabar de sentenciar el partido. Roberts y Wiltjer acortaron distancia, pero ya era demasiado tarde. Sensación agridulce, pues para nada el cuadro taronja ha sido superior a Unicaja en esta serie. Se queda el sentimiento de haberla perdido más Unicaja que haberla ganado los valencianos. Sea como fuere, termina la temporada peleando hasta el último segundo y sobreponiéndose a muchas adversidades.

Nadie sabe dónde podría haber llegado este equipo si le hubieran respetado las lesiones y si hubieran encontrado un patrón de defensa más contundente y de más continuidad. Esta claro que en ataque se ha conseguido un equipo muy incisivo que durante muchos tramos de la temporada ha sabido hacer daño, tanto por dentro como por fuera y con muy buenos balances ofensivos.

A Luis Casimiro le queda una postemporada para fijar bien las bases en defensa, tener clara el encaje de algunos jugadores en el esquema en función del rendimiento que han dado esta temporada y, sobre todo, estar finos junto a la dirección deportiva en las nuevas incorporaciones. La base del equipo es buena, pero está claro que falta músculo en el perímetro y Roberts ha estado muy lejos de las expectativas que se habían colocado en él. Unicaja cierra una temporada discreta, quedando muy cerca de todos sus objetivos pero sin cumplir ninguno de ellos. Hay que aspirar a más que a quedar cerca, por historia y por afición.

Pieza publicada por Javi Jiménez (@JjGuijav)

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