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Poyet, un gol de un ex y derrota

Juanpi, en la acción del penalty no pitado -Foto: Diario Sur-
Juanpi, en la acción del penalty no pitado -Foto: Diario Sur-

Mala noche de nuevo del Málaga, esta vez en Sevilla. Entre la intensidad, a veces pasada de freno del Betis, y el tanto de un ex como Joaquín en una jugada que pilló a la defensa despistada, el equipo de Juande sucumbió frente al equipo verdiblanco. Muchas lecturas se pueden sacar de esta derrota, y es que, como decimos en el titular, parece que a Poyet y sus chicos les ha servido como acicate este partido para enmendar lo del pasado martes en el derbi sevillano. El Betis perdió y probablemente el gol anulado a favor, junto con las posteriores protestas airadas de su técnico en sala de prensa, han espoleado a los verdiblancos hasta tal punto que desde Málaga ya advertían que el colegiado (Álvarez Izquierdo) podría salir algo influenciado tras las reacciones hostiles que ha tenido el beticismo hacia el colectivo arbitral. Al final, se ha juntado todo: un claro penalty sobre Juanpi y en la siguiente jugada, gol del Betis. Para los malaguistas, el guión más retorcido posible.

Se equivocó el árbitro pero para los blanquiazules no es excusa, porque el encuentro de los de Juande fue para olvidar. Hubo algunos cambios, como ver en el centro de la defensa a Miguel Torres en detrimento de Koné. Ricca volvía al once, al igual que Jony. Charles y Sandro se mantenían como dupla atacante. Pero el Málaga no dio la talla, faltó más llegada y más determinación, y eso que Juanpi (aparte de caer derribado sin pena máxima en área local) intentaba crear algo, que Kuzmanovic tuvo una clara, o que el propio Ricca cabeceaba hasta dos veces en el larguero. Los verdiblancos fueron muy intensos, agresivos en cierto punto, con ese nivel de rabia propio de un equipo que se vio puntuando en el Pizjuán y se fue de vacío por la mala vista de un auxiliar. Pero ni este Betis necesita exponer tanto juego subterráneo ni este Málaga puede permitirse poner excusas, incluso el mismo Juanpi Añor lo dejaba claro ante los medios al final del duelo.

El encuentro iba decayendo por momentos, y sólo alguna jugada de Musonda, o alguna intentona malaguista desde fuera del área (léase Sandro de falta directa o de nuevo Juanpi) le ponían algo de salsa a un partido que perdía algo más de ritmo. Sólo los espacios que dejaban atrás los visitantes animaban a los verdiblancos a sentenciar el partido. Lo de la defensa del Málaga empieza a preocupar, en especial Llorente, casi siempre desbordado. Eso y la desafortunada noche de Camacho, también lejos de su mejor forma, demostró que los de Juande están lejos de algún plan fiable en este inicio de campaña. No hay ese empaque y ese trabajo detrás que por ejemplo lució el equipo meses atrás cuando visitó el Villamarín la pasada temporada. Aquel día se pudo empatar, posiblemente hasta perder, pero había una inercia ganadora que sólo tienen los que muestran una solidez en todas las facetas del juego. Al menos todo el mundo es consciente en La Rosaleda de que el año pasado a estas alturas el Málaga se encontraba igual o peor. El saber que estamos aún en la sexta jornada produce cierta dosis de alivio.

Pero volviendo con el partido y para ir cerrando, los blanquiazules se envalentonaron un poco más con la entrada de la estrella en ciernes En-Nesyri. El chaval tuvo un disparo peligroso nada más entrar y posteriormente, cuando el reloj ya agonizaba, un cabezazo a centro medido desde la izquierda. También Duda se sumó al partido y debutó esta temporada. Juande confió en él para darle el sustento que necesitaban sus compañeros en el centro el campo, pero aún así, poco más pudo hacer el luso. La entradas duras del Betis hicieron mella y el encuentro se calentó, Joaquín y Camacho acabaron chocando en una acción fortuita y ambos manaron sangre antes del descanso. Posteriormente, le tocó a Brasanac… en fin, dureza y sufrimiento bético para quedarse con los tres puntos en el zurrón. Quizá los malaguistas merecieron el empate, pero mejorar, se debe mejorar mucho. Llevar tres derrotas en seis partidos no ilusiona a nadie.

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