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RUBÉN GUERRERO, UN PRODIGIO FÍSICO A PRUEBA

Rubén Guerrero (Marbella, 1995) es un pívot de 2.13 cm de altura criado en Los Guindos, desde donde a la edad de 17 años dio el salto a EEUU, concretamente a la Prep School Sunrise Christian Academy. Allí preparó su salto a la NCAA. Tras jugar durante un año en Sunrise Christian Academy, consiguió la ansiada beca que le permitiría iniciar el curso en la Universidad de South Florida. Le costó adaptarse a la NCAA, pero no tardó en cogerle el pulso y comenzar a demostrar que sería uno de los pivots más prometedores de Europa. Sus tres años en Florida fueron más bien discretos, con unos números de 5.4 puntos, 5.1 rebotes y 1.2 tapones. Después pidió el transfer para cambiar de Universidad y recalar en la Universidad de Samford. Eso tendría una penalización de un año sin jugar, año que aprovechó para centrarse aún más en sus estudios de Finanzas y seguir cuidando el tono físico y de juego entrenando con el equipo, pero sin participar en los partidos.

En el arranque de la temporada con Samford hizo una media de 17,7 puntos y 8,7 rebotes en sus primeros cinco partidos. Estableció poco después el récord de tapones del programa con ocho en el mismo partido. En ese encuentro se fue a los 17 puntos y diez rebotes. En la liga regular de esta temporada acabó con 13,5 puntos, 8,3 rebotes y 2,1 tapones. Unos números que dicen mucho de un pívot llamado a hacer grandes cosas en Europa. Hay quienes desmerecen la NCAA por no tratarse de una liga profesional, pero para ello habría que empaparse y ver la metodología de entrenos y la tecnificación personal de sus jugadores en las distintas facetas del juego para sacarles lo máximo, tanto en el tono físico como en la técnica y tácticamente. No tiene nada que envidiar a otras ligas, e incluso muchos equipos podrían mirarse en ellos para tener una mejor preparación.

El caso es que para allá marchó un chaval de 17 años con poco más de 90 kg de peso y ha vuelto un hombre de 105 kg. Guerrero es un pívot con alma de alero, con 2,13 cm y 2,20 cm de envergadura hace los balances como cualquier alero o escolta del equipo, es un atleta y muy buena coordinación. No especula, si ve pasillo a un metro del aro que nadie dude que va hundirla para abajo, y a dos metros pivotea bien para buscar la mejor opción. Anteriormente, esta faceta le era más complicada dado a su poco peso respecto a otros pivots más corpulentos, eso hacía que lo mandaran contra la pared en más de una ocasión, pero desde que ganó 13 kg de masa muscular el que manda contra la pared es él. Desde que acabó la liga está entrenando con sus asistentes personales de la Universidad, y uno de los aspectos que está tratando más es el tiro, tanto de tres como de dos para hacerse un jugador más completo.

Está haciendo bien las cosas, de hecho tuvo ya su premio en el verano de 2017, cuando Sergio Scariolo le reclutó para las Ventanas FIBA. Ahora solo falta saber el nivel que dará en los entrenos con Unicaja y lo que el equipo quiera de él. El equipo cajista lo ha citado para comenzar la pretemporada. Sería un gran complemento en el roster del equipo, aparte de canterano y cupo. Un valor seguro en la pintura que seguramente dará mucho que hablar.

 

Pieza publicada por Javi Jiménez (@JjGuijav)

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