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UNA JORNADA MÁS, UNA JORNADA MENOS

Las finales, esas de las que Muñiz huía y que Víctor acomete sin tapujos desde que llegó a Málaga, han dado un nuevo golpe de realidad a una afición que no había visto jugar así a los suyos desde hacía mucho tiempo. Fue superior el equipo malaguista a su rival, en ocasiones con un juego que rara vez se ve en Segunda División, lo que ocurre es que el fútbol tiene estas cosas, ya sabíamos que no siempre gana el que más méritos hace.
Personalmente, prefiero quedarme con cara de tonto viendo a mi equipo palmar pese a jugar un buen partido en los últimos minutos a morirme de vergüenza jornada tras jornada por culpa del castigador sistema defensivo y arcaico que nos regalaba Juan Ramón Muñiz cada siete días. Las sensaciones, esas que evidenciaban que con la manera que estaba jugando el equipo no íbamos muy lejos, son muy distintas a estas otras en las que se ve un cambio de dinámica y de propuesta evidente con el que sentirse orgulloso.
Aun así, como dice el propio Víctor Sánchez del Amo, hay muchas cosas que se pueden mejorar, pero creo que hemos perdido un tiempo maravilloso para ascender por culpa de alguien que no ha sido capaz de darse cuenta de sus errores ni de corregirlos. Alguien había puesto en entredicho las capacidades de algunos jugadores, mientras que estos hacían caso a pies juntillas las indicaciones de su técnico, esas del balón en largo, la presión en medio campo convertida en ‘catenaccio’ si se iba ganando 1-0 o faltaba media hora y se tenía un punto en el casillero tras un empate cosechado con un sólo tiro a puerta en 80 minutos. Esas indicaciones y ese sistema que cortaba las alas a los que, como en los casos de Cifu, Renato, Pacheco y Ontiveros, querían atacar.
¿Qué hubiera sido de la Liga si el equipo hubiera podido jugar a esto cada jornada? Nadie lo sabrá nunca, pero ¿qué queréis que os diga? A mí me fastidia no haber podido disfrutar de las capacidades de jugadores que son diferenciadores en una competición muy igualada por la mediocridades, no por las calidades. Tanto Pacheco, Ontiveros, como Renato o N´Diaye son mucho mejores jugadores que el resto de los que juegan en esta Liga, solo que tenían un entrenador que les pedía cosas en las que no marcan diferencias y en las que no brillaban. Una de las obligaciones de los entrenadores debe ser sacar de sus pupilos el máximo provecho, Muñiz no sólo no lo ha logrado, sino que ha conseguido que parezcan peores de lo que realmente son.
Pieza publicada por Kiko García (@Kikogd)
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